El Poder Positivo de la Predicación Negativa


predicadorAlgunos hermanos parecen pensar que los predicadores deberían eliminar del todo, o casi toda “predicación negativa”. En lugar de algunas veces dirigirse a los problemas con respecto al pecado y al error religioso, ellos quieren que la predicación esté enfocada exclusivamente al lado alegre de las cosas. Algunos abiertamente podrían resentirse de la predicación que consideran que es negativa. Otros podrían no decir nada, pero se sienten privados y frustrados siempre que la predicación no es positiva. Muchos sienten que la predicación negativa simplemente no hace nada bueno.

Algo de esto podría ser una reacción en contra de la predicación inadecuada en el pasado. Algunos de los que predicamos probablemente algunas veces hemos sido innecesariamente negativos en nuestra predicación. (No lo defendió para desestabilizar  la predicación que está propuesta en este artículo.) A pesar de eso, no debemos permitir demasiado la predicación negativa por alguien que se nos desliza al extremo opuesto. Es un error olvidar que la “predicación negativa” apropiada, puede tener algunos resultados muy positivos.

Ilustración

El mensaje de Natán a David es una ilustración bien conocida del poder de la predicación negativa. Cuando Natán le habló acerca de un hombre sin corazón que mató la oveja de un hombre pobre, David, quien había cometido adulterio y matado al marido de la mujer, estaba tan enojado que dijo que tal hombre debería morir. Luego Natán dijo, “Tú eres aquel hombre,” y se ocupó con los pecados de David. A través de la predicación negativa de Natán, David vió así mismo lo que era, y esto lo llevo a confesar sus pecados (2 Sam. 12:1-13). La predicación negativa definitivamente tuvo un efecto positivo en David.


La predicación de Jonás a la gente de Nínive también ilustra el poder positivo de la predicación negativa. Jonás predicó, “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4). Hasta donde sabemos, no les ofreció a los Ninivitas ninguna esperanza. Ciertamente, Jonás quería que perecieran (Jonás 4:1 y Sig.). El fue la consumación de la predicación negativa. Sin embargo, la predicación negativa de Jonás tuvo resultados positivos a pesar de su mala actitud. Las personas de Nínive se arrepintieron de sus pecados, y Dios los perdonó (Jonás 3:5-10).

Estos incidentes familiares del Antiguo Testamento son simplemente dos ilustraciones de como la predicación negativa apropiada puede tener resultados positivos. Entre tanto que ellas no nos enseñan que todo sermón, o aun la mayoría de los sermones, deberían ser negativos, refutan el mito de que la predicación negativa es siempre una mala predicación.

Responsabilidades

Para estar libres de culpa, los predicadores deben predicar “todo el consejo de Dios,” como Pablo lo hizo (Hechos 20:26-27). Para hacer eso, Pablo “no cesó de amonestar” (v.31). Como Pablo, no debemos abandonar la amonestación fuera de nuestra predicación. No tenemos una libertad para especializarnos ya sea en lo “negativo” o en lo “positivo.” Debemos predicar “todo el consejo de Dios.” No podemos descuidar la enseñanza que nos hace sentir bien acerca de nosotros mismos — cuando debemos sentirnos bien. No podemos descuidar la verdad que nos altera — cuando debemos sentirnos alterados.

La enseñanza negativa es una parte requerida del trabajo de un predicador. En 1 Timoteo 1:3 y Sig., Pablo le dijo a Timoteo que “mandase a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables.” El propósito de esa tarea negativa era “el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (v.5). Eso basta en cuanto a la idea de que toda predicación negativa ahoga el amor.

Los Predicadores están obligados a “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Tim. 4:2). Es un misterio para mi cómo algún creyente de la Biblia puede leer ese pasaje, el cual requiere reprensión correctiva, y aun piensa que toda predicación negativa es predicación mala.

En Tito 1:9-13 la Escritura dice de algunos hombres que eran “contumaces y habladores de vanidades y engañadores…a los cuales es preciso tapar la boca.” Parte de la prescripción de Dios para ese problema era que Tito los “reprendiera duramente, para sean sanos en la fe.” En otra parte en la epístola, Pablo dio instrucciones que son más optimistas. Por ejemplo, mucho de lo que Pablo le dijo a Tito para enseñar en el capítulo dos es muy “positivo.” Los predicadores no deberían dejar de predicar aquellos temas positivos, y no se de alguno que sea partidario de ignorarlos. Sin embargo, lo mismo no puede ser dicho de ciertos temas Bíblicos llamados “negativos.” Estos temas están fuera de moda entre algunos hermanos hoy día.

Yo no estoy convencido que la mayoría de los que predicamos tengamos que sobre-enfatizar la enseñanza sobre el pecado y las falsas doctrinas tan malamente como algunos parecen pensar. La solución no es sacudir al niño afuera con el agua de la bañera. La solución no es eliminar o denigrar de la enseñanza apropiada contra el pecado y el error.

Conclusión

Debemos rechazar cualquier filosofía hacia el estudio de la Biblia que ignore o coloque por debajo alguna parte del mensaje de Dios para nosotros. Como Cristianos, necesitamos todo el estímulo, animo, y confianza que Dios nos da en la Biblia. También necesitamos los mandamientos y advertencias que Dios nos ha dado en las Escrituras.

(Gospel Anchor, Vol. XV, Pág. 39, David Watts).

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